En la Argentina de hoy, hablar de reforma previsional no es un lujo: es una necesidad impostergable. El sistema jubilatorio, tal como está, se encuentra al borde del colapso. Un modelo que en su origen fue solidario hoy sufre un grave desbalance entre aportantes y beneficiarios, producto de décadas de populismo previsional y decisiones cortoplacistas que ampliaron derechos sin garantizar su financiamiento.

Autor: Martín Kerchner
Según estudios especializados[1], la relación entre el número de aportantes al sistema jubilatorio (activos), y la cantidad de jubilados (pasivos) es actualmente cercana al 1,5, muy por debajo de los 3 a 4 trabajadores activos por pasivo que se necesitan para asegurar su sostenibilidad en el largo plazo.
La cuenta no cierra y el resultado es un sistema que muestra una dependencia cada vez mayor de los recursos del Tesoro, que compromete el equilibrio fiscal y deja a los jubilados a merced de parches y discrecionalidades.
Una reforma basada en la sustentabilidad y la equidad
El desafío no es menor: reconstruir un sistema previsional sostenible, que respete los derechos adquiridos, pero al mismo tiempo garantice previsibilidad para las generaciones futuras. El objetivo no es ajustar, sino ordenar y asegurar que quien aportó reciba lo que corresponde y que las nuevas generaciones confíen en que el esfuerzo de hoy será la garantía del mañana.
Para lograrlo, se propone avanzar en once ejes concretos de transformación:
- Ampliar la base de aportantes, generando incentivos concretos para formalizar el empleo, reduciendo la carga tributaria, en especial sobre el empleo incremental.
- Fomentar la permanencia voluntaria en la actividad laboral de quienes están próximos a jubilarse (empleo senior), para que sigan aportando su experiencia y alivien la presión sobre un sistema previsional desfinanciado. Este programa tiende a equilibrar presupuestariamente la reducción de cargas laborales para los programas de primer empleo (empleo junior) y también otorga un cierto trasfondo de equidad intergeneracional.
- Construir un sistema mixto y equilibrado, donde la solidaridad del régimen público se complemente con la capitalización individual, asegurando sostenibilidad y justicia intergeneracional.
- Aumentar gradualmente la edad jubilatoria, en línea con la mayor expectativa de vida, convergiendo hacia los estándares internacionales (por ejemplo, de 60 a 62 años en mujeres y de 65 a 67 en hombres).
- Revisar regímenes especiales y de privilegio, adecuando sus aportes a los beneficios que otorgan, para que el esfuerzo sea proporcional y equitativo.
- Impulsar planes voluntarios de ahorro previsional, con incentivos fiscales, que permitan complementar los ingresos futuros.
- Promover fondos colectivos por empresa o sector, gestionados con transparencia, que actúen como segunda capa de capitalización y fortalezcan la responsabilidad compartida.
- Blindar los fondos previsionales, evitando que se utilicen para financiar déficits coyunturales del Estado. Los ahorros de los jubilados deben estar al servicio de su futuro, no del gasto político.
- Establecer una fórmula automática y estable de movilidad, que combine salarios y recaudación, protegiendo el poder adquisitivo sin comprometer el equilibrio fiscal.
- Focalizar los aumentos extraordinarios en los haberes más bajos, priorizando la equidad y la protección social.
- Redefinir las moratorias, para que sean transitorias y contributivas, evitando perpetuar mecanismos que desincentivan el cumplimiento.
La oportunidad de un nuevo contrato previsional
El país necesita un nuevo contrato previsional: transparente, sustentable y justo. La experiencia internacional demuestra que los sistemas previsionales sólidos son aquellos que vinculan esfuerzo con beneficio, responsabilidad con solidaridad.
Este compromiso por la reforma previsional no es aislado: forma parte de la plataforma que compartimos entre Cambia Mendoza y La Libertad Avanza, una alianza que entiende que, sin reformas económicas de fondo, a nivel país, no habrá desarrollo posible. Es un programa común que combina propuestas modernas (que funcionan en el mundo) con lo que se necesita de forma urgente en nuestro país.
Argentina ya está emprendiendo reformas valientes en materia de equilibrios fiscales y monetarios, que la gente ha venido acompañando. Pero se necesita más… y una de las próximas grandes reformas debe ser, además de la laboral y la tributaria, la previsional. No se trata solo de una cuestión técnica-económica, sino de una decisión ética y política: asegurar que nuestros jubilados cobren con dignidad y que nuestros hijos y nietos hereden un sistema viable, no una deuda imposible.
Autor: Martín Kerchner
[1] Fuente: Centro de Estudios Económicos de Bahía Blanca-Argentina (CREEBBA). https://www.lanueva.com/nota/2024-9-19-5-0-1-por-cada-jubilado-hay-apenas-1-5-aportantes-activos-al-sistema
